El sabio Raimondi y el Papa León XIV
Aparte del hecho de que son dos personajes nacidos lejos del Perú al que dedicaron gran parte de sus vidas y al que ayudaron y amaron profundamente, no hay mucho de común entre ellos dos. El primero, naturalista, se interesó por los recursos naturales y por entender cómo los peruanos podrían aprovecharla bien para vivir mejor mientras que los esfuerzos del segundo se centraron en hacer que la sociedad peruana sea un poco más justa, solidaria y feliz.
Por eso causó mucha sorpresa la decisión de denigrar a uno para elogiar al otro, como si hubiese alguna conexión entre ellos. Es obvio que la intención del gobierno no fue opacar los méritos de Raimondi, si es que los conocen. En realidad, la inédita decisión de cambiar el nombre del Parque Nacional Ecológico “Antonio Raimondi” por Parque Nacional Ecológico “Papa León XIV” es, sin duda, consecuencia de la falta de visión e imaginación. Existían y existen, bien a la mano, docenas de opciones mejores para rendir homenaje a ese ilustre papa “casi peruano”, en especial en la tan necesitada Lambayeque.
Se trata, en realidad, de un asunto trivial que quizá, considerando la gravísima crisis ambiental nacional, no merezca siquiera un par de líneas. No obstante, analizarlo revela otros asuntos, bastante más serios.
El decreto supremo No 007-MINAM-2025 es una expresión suprema de la falta de sentido común, con considerandos o justificaciones que no tienen relación alguna con la parte resolutiva. ¿Por qué resulta necesario modificar la denominación del Parque Ecológico Nacional para honrar al Cardenal Prevost ahora Papa León XIV? No lo dice y no se entiende pues, definitivamente, no es necesario. Bastaba con decir que la finalidad era homenajear al nuevo Papa dando su nombre al tal parque… ¿parque?
Es obvio que, al leer sobre el tema, surge inevitablemente preguntar ¿qué es un “parque ecológico nacional”? Y la respuesta no es fácil. Esa denominación como categoría no existe ni en el Perú ni en el mundo y es per sé una confusión. En efecto, si eso es un parque nacional, un término con definición universalmente aceptada, el término “ecológico” es redundante e inadecuado.
La historia de esta área es conturbada. Recuerdo a Antonio Brack discutiendo el asunto de las tierras que gracias al Ministerio de Defensa no habían sido invadidas en la proximidad de Ancón y que podrían ser un área protegida para conservar una muestra de los ecosistemas de desierto y de lomas de la costa central. Esas tierras (7.255 hectáreas) fueron transferidas oficialmente al Ministerio de Defensa- Ejército por Resolución Suprema No 005-2008 Vivienda. Pero, a iniciativa de Brack cuando era ministro, fueron transformadas por decreto supremo No 013-2010-MINAM en parque ecológico nacional. Este decreto fue modificado por el decreto supremo No 018-3010-MINAM y, por decreto supremo No 001-2011-MINAM se le dio el nombre de Antonio Raimondi. Brack era un profundo admirador de Raimondi que fue su principal fuente de inspiración en la adolescencia. Desconozco la explicación para la denominación de parque “ecológico” nacional usada en los decretos de 2010 y 2011. Pero, desde el primer decreto de creación su tratamiento fue diferente al de otras áreas naturales protegidas ya que se creó un Comité Técnico de Gestión conformado por varios ministros, encargado de desarrollar el Proyecto «Parque Ecológico Nacional”. Además, se encargó su custodia al Ministerio de Defensa. Por decreto supremo No 002-2015-MINAM se aprobó su plan maestro el mismo que quedó sin efecto por decreto supremo No 009-2020-MINAM… es decir, una secuencia de vaivenes.
Sucede que es probable que desde la época de Brack ya se planeaba transformar el área en un Proyecto Especial, al que por las circunstancias se denominó Parque Ecológico Nacional Antonio Raimondi (PEPENAR). Y el PEPENAR es mucho más y muy diferente a la idea inicial del parque. Este, en realidad, es un grandioso programa de desarrollo urbano en la provincia de Lima, específicamente en el distrito de Ancón, con un espacio de esparcimiento y desarrollo sostenible, que promoverá iniciativas, es decir inversiones privadas y públicas en las cercanías de la Panamericana Norte… es decir nada que ver con un parque nacional ni, en verdad, con la conservación de una muestra representativa de los ecosistemas costeros, aunque quizá se preserve algo de sus lomas.
Explicado lo anterior se deduce que esa área no era un elogio apropiado para Antonio Raimondi quien, obviamente, hubiese apreciado más la idea original de Brack. Todo indica que, en realidad, la intención del decreto supremo No 007-MINAM-2025 es denominar Papa León XIV a la expansión urbana proyectada al norte de Lima, lo que tiene más sentido. Esa debió ser, muy simplemente, la propuesta de homenaje y del decreto… anunciar que el nuevo gran barrio modelo de la capital del Perú se llamará León XIV y no un estrafalario “parque ecológico nacional”.
Como visto, Antonio Raimondi no perdió nada y aún es necesario rendirle un justo tributo denominando con su nombre una verdadera área natural protegida, ojalá un parque nacional que conserve algo de la naturaleza que él tanto admiraba. Pero no se trata de rebautizar ninguna de las ya existentes, como lamentablemente es costumbre para calles, plazas y avenidas. El Perú ofrece muchísimos lugares espléndidos que esperan ser mejor cuidados y que pueden honrar a todos sus héroes y defensores del pasado y del futuro.